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Asamblea transindígena

Joulia Strauss

 

Viajamos de una isla rica en conocimientos a una isla rica en conocimientos, de mi parte tocando para ustedes una antigua lira griega, mientras reescribimos la Odisea desde la perspectiva de una sirena. Mis experiencias las he enmarcado en palabras con la ayuda de la autora Johanna Di Blasi y del filósofo Luca Di Blasi, ambos profesores de la Avtonomi Akadimia. Al igual que Marc Müller, quien me ayudó hábilmente a tejer la gran profusión de material en un documental.

A continuación la voz en off del documental:

Dedico esta película a los cientos de activistas climáticos indígenas asesinados que han luchado por sus espacios de vida y los nuestros. Las víctimas de esta lucha no pueden ver esta película. Pero están con nosotros, en conocimiento. Ahora, por favor, tomen todos un respiro. Este es el aire por el que dieron su vida en la primera línea en Australia, Asia, América Latina y Siberia, por nosotros.

Vivimos en una época en la que cada obra de arte se analiza en busca de contenido políticamente correcto. ¿Será por eso que tengo la sensación de que debo enfatizar mi pertenencia a la cultura indígena de los Mari? ¿Será esto lo que la gente llama democracia antiliberal? A los Mari se nos suele conocer como los últimos paganos de Europa; en Rusia nos llaman los segundos chechenos. Nuestra diosa más elevada se llama Abuela del Universo, y nuestra práctica de atterrir, tener los pies en la tierra, consiste en abrazar árboles.

Esto es exactamente lo que todos los indígenas tienen en común… Todos abrazan los árboles, beben del sol, hablan con las plantas, adoran a sus antepasados ​​y tienen sus propios puentes hacia el cielo, para poder soñar despierto, como lo hago yo ahora:

Los indígenas han leído desde hace mucho tiempo a Bruno Latour. ¿Recuerdas su conversación ficticia con todos nosotros en aquel manifiesto terrestre? « ¿Cómo te las has arreglado para resistir y sobrevivir? », pregunta en nombre del mundo occidental. « Sería bueno si nosotros también pudiéramos aprender esto de ti ». Su pregunta es seguida en silencio por la respuesta irónica y disimulada: « ¡Bienvenido al club! »

En nombre de todos los indígenas, sigo fantaseando con la alucinación de Bruno Latour, podríamos, una vez reunidos, continuar unánimemente con esta respuesta:

« Gracias por preguntar. Te necesitamos para proteger lo que queda del medio ambiente. Primero, cambiemos tu percepción de la naturaleza como “extracción de recursos para la sociedad humana” a la de “la naturaleza como organismo vivo sagrado, del cual los humanos son solo una parte”, y luego podemos hablar del “tercer atractor”. En el dolor y el conflicto estamos superando la categoría de indigenidad que ustedes han construido y las políticas de identidad que nos han proyectado: desde hace mucho tiempo estamos en el proceso de hibridar la ciencia indígena y las epistemologías occidentales. »

Aquí conocerás  artistas que se han quedado en sus comunidades indígenas, o que las han redescubierto por sí mismos, y están activos más allá de las instituciones artísticas occidentales. Maestros que han puesto a disposición del mundo occidental sus notables enseñanzas sobre la Luz, tan precisas como las matemáticas, trabajadores culturales aborígenes emancipados no más que por el poder de su arte, curanderos amazónicos que operan milagros a pesar del negocio chamánico, y  también gente que solo se ve a sí misma como colectivo, ya no como individuos, y que atempera lo último técnicas sicológicas con cultos espirituales ancestrales. Aquí, conectada en una asamblea transindígena, en una epistemología soñada dictada por el oráculo de la post-globalización para una universidad en tiempos de Climate Chance.

Puedes participar en estas fantasías, experiencias, rituales de dolor ambiental, técnicas con los pies en la tierra y prácticas espirituales, todo surgido como reacciones a la ira de Gaia. Lo que verás ya es preparación:

 

Colombia (región del Cauca)

Este video está dedicado a las personas gracias a las cuales aún podemos respirar: los ambientalistas y activistas indígenas que fueron y siguen siendo asesinados por proteger el bosque, literalmente abrazándolo. Solo en la región del Cauca de Colombia, más de 220 líderes indígenas fueron asesinados en 2018. Por eso fui allí. El día del gran levantamiento en Colombia, por primera vez hubo una manifestación urbana con la participación de los grupos y organizaciones involucrados. Estamos en Bogotá. En mi pancarta dice: « Lucha transindígena. Solidaridad de los Mari » (Rusia indígena). Lo que no puedo filmar, porque tengo que sostener la pancarta con ambas manos, son personas con trajes ceremoniales que me parecen divinas y que se acercan a mí y me abrazan después de leer mi corto mensaje, o gente con enormes tambores que se me acercan en grupo y alaban el lema con un pasaje de percusión extremadamente intenso. Con la ayuda de su equipo ritual, convierten una manifestación en una ceremonia. La política y la espiritualidad se vuelven una. (video)

 

Albenis Tique Poleska —nombre ancestral, Casuegui

A Gaia se le conoce como mujer. Albenis es la encarnación de la indigenidad femenina. Ella es activa en el polémico campo de la indigenización de la raza, una agenda legislativa que consiste en proteger a las comunidades negras descendientes de África (esto es, descendientes de esclavos) y a los refugiados de América del Sur de una manera similar a los pueblos indígenas.

Albenis hace mucho fue separada de su cultura Pijao, viviendo el conflicto entre los mundos, que, con suerte, contra todo pronóstico, pronto evolucionará hacia un mundo en antropoceno sin fronteras ni naciones. (video)

Mientras Albenis saluda a los Maris, los policías se acercan a nuestras casas haciendo redadas, todos corren alarmados hacia las puertas. Algunos sacan machetes. Yo también me encuentro armada con un cuchillo frente a la casa, defendiendo desde aquí este metraje.

 

Colombia, El Juego

Sea cual sea el juego social en el que estemos, eres un artista, un activista ambiental, un científico, un ser traumatizado. En la comunidad de El Juego tu mito está deconstruido. Puedes quitarte la armadura y llorar. Tómese su tiempo para reformatear su disco duro. La sicología social del siglo XX aterrizó aquí, como diría el filósofo Luca Di Blasi, en el punto G, con G de Gaia.

La síntesis de la regresión sicológica profunda y los cultos ancestrales, de las constelaciones sicosociales y los rituales de reunión en las comunidades indígenas, así como los medios de teatro se estructuran en un sistema de 8 puertas.

Alexandra Rhodius es una de las fundadoras de El Juego.

En el altar anárquico. Marius Boch se ve a sí mismo como una comunidad. Marius consigue trasladar los traumas personales a la política. Puede extraer una teoría política de la práctica de la sicología. Su trabajo consiste en resolver los conflictos aparentemente irresolubles de sociedades altamente traumatizadas. ¿Y qué sociedad no está traumatizada?

Si quieres venir aquí, será mejor que estés preparado para enfrentarte a ti mismo. ¿Quiero filmar El Juego? Tengo que ir a ser parte de todo, como hice en las islas anteriores, tengo que participar de todas las experiencias para este video, que será una propuesta de programa para Una universidad en tiempos de oportunidad climática. Mas para eso tenía que estar dispuesta a ver mi rincón más oscuro. ¿Yo?

Creí que tuve una infancia perfecta: crecí en el teatro Mari como hija y nieta de unas guerreras solitarias. Pero ahora, inesperadamente, descubría que una conexión directa con los sentimientos de mi infancia, así como con mi energía paternal, se habían roto por completo. Nunca pensé que sería autocrítica al hablar de mi superidentidad matriarcal.

Para acceder a mi puerta, muchos de los miembros tuvieron que reunirse. Pueden verse aquí (video). Me dieron su poder para ayudar a liberarme del dolor monstruoso y reprimido por mucho tiempo. Este grito aullador es parte de la liberación.

Resulta entonces que no necesitamos nuestros traumas personales y políticos para hacer arte. Se ha superado la ruptura de la modernidad. Ahora estamos reconectados con nuestros antepasados.

Los recursos emocionales surgen en los lugares de lo común. El « nosotros » son los dioses.

 

República de Mari El

Nuestro viaje termina con nosotros, los Mari:

« Dioses míos, no les he hablado en mi idioma durante mucho tiempo. Y qué podrías decirles sobre los Mari antes de saludarlos… No importa qué diga se trata de lo Divino. ¡Abuela y mamá que descansan, por favor envíenme fuerzas para la película! »

Para el caso de mi propia isla, en tanto los últimos paganos de Europa, me gustaría aplicar una antropología invertida.

Obviamente, hay algo falso en nuestro rostro.

En esta representación de las mujeres Mari, me inspiré en la fotógrafa japonesa Ikura de Kuwajima. Como no soy dueña de los derechos de autor de sus fotografías de nosotros expuestas en la Bienal de Venecia, tengo que dibujarlas. En sus fotografías, las Mari no tenemos rostro.

Estas imágenes sin rostro son tan extrañas como la película Heavenly Wives of the Meadow Mari, una película de fantasía del Ulises ruso, el director Aleksei Fedorchenko, que nos atribuye a nosotros, las Mari, una obsesión perversa por el erotismo. Tendría que contarles mi versión de sirena del Me Too ruso. La película afirma que tenemos sexo con el viento, pero de ser así, solo el viento lo sabe. Sin embargo, no somos mujeres de la pradera Mari. Somos hijas de Mlande Ava, la madre Gaia.

Es cierto que a veces también inspiramos la imaginación humana, como en el caso de mi abuela en el Teatro Mari, Anastasia Strausova.

Pero lo principal es que logramos detener la construcción de un proyecto de presa que habría inundado nuestro espacio vital y que pudimos mandar a prisión a nuestro presidente, enviado por Vladimir Putin. Nuestro bosque sagrado se encuentra en el extremo oriental de Europa, el continente que la UE no conoce. Está muy aislado, y quizás por eso es transindígena. Te enviamos fuerzas para un reencuentro con todos los seres vivos. Estamos conectados contigo por telepatía, pero también por la miel, los árboles, los ríos y el gran sol del este.

 


Joulia Strauss 
es artista, activista y escultora multimedia. 
Nació en la Unión Soviética como Mari, una de las últimas culturas indígenas de Europa 
con tradición chamánica, y ahora vive entre Berlín y Atenas. 
Sus esculturas, pinturas, performances, dibujos y trabajos en video se han visto en exposiciones 
individuales y colectivas, por ejemplo, en el Museo de Pérgamo y Martin-Gropius-Bau en Berlín, Tate Modern, Bienal de Tirana, 
Museo Stedelijk de Ámsterdam, Bienal de Atenas Bienal de Kiev, Bienal de Moscú, ZKM | Center for Art and Media Karlsruhe y en documenta14. 
Strauss es la fundadora y organizadora de Avtonomi Akadimia en Atenas. [Leyendecker]

Traducción: Isidoro Viana

 

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