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Trabas a la paz de Colombia

La paz social, como un ambiente en el que es posible la convivencia, depende no solo de una cierta disposición espiritual de los ciudadanos sino también de una serie de hechos a cargo de políticos de turno que reflejan a su vez sus propias voliciones, por lo general de paz o de guerra.

En Colombia se suele entender la paz como el cese de «hostigamientos» a la población civil por parte de grupos al margen de la ley, si bien esta acepción habitual deja de lado la violencia estatal.

Esta serie de intríngulis de los procesos de paz en Colombia acaban de ser recogidos en un libro que, en tanto su autor ha estado en momentos claves, a la hora precisa en el lugar preciso con el personaje preciso, cuenta la parte prosaica de estos acontecimientos, más acá de lo que se termina volviendo mediático.

De la paz silenciosa a la voz silenciada, escrito por Luis Fernando Rosas Londoño, urdido desde un ethos de paz, enfoca e incluso revela episodios determinantes de los intentos pacificadores de diferentes actores políticos y gubernamentales en la historia reciente de Colombia —ca. últimos 40 años.

 

Por Francesco Vincenti

El tema de la resolución del conflicto en Colombia, ha sido uno de mis compromisos de vida desde la formulación del PNR (Plan Nacional de Rehabilitación) con la Secretaría de Integración del Gobierno del presidente Belisario Betancur en 1985 en cabeza de Darío Barberena. La alianza estratégica con la Corporación Las Gaviotas, liderada por el visionario científico Paolo Lugari, hizo de este programa una estrategia efectiva de presencia del Estado en las zonas de conflicto.

El plan siguió con la administración del presidente Barco, y como representante adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un equipo de expertos colombianos, coordinados por Mario Flores, fuimos aliados de una estrategia de trasformación social para crear condiciones propicias para futuros diálogos de paz.

Después de servir en Nicaragua como representante residente de las Naciones Unidas en apoyo al proceso de paz de la guerra civil en aquel país, y de la transición de un régimen centralmente planificado a una economía social de mercado, en 1997 regresé a Colombia como representante ONU, iniciando desde el comienzo los acercamientos con las FARC para crear las bases del nuevo proceso denominado del Caguán.

Fue en esa época cuando conocí a Luis Fernando Rosas Londoño, que acompañaba con una lealtad admirable a un buen amigo, Álvaro Leyva verdadero hilo histórico quien con titánicas e incomprendidas tareas ha buscado la paz integral en Colombia. En esa leal tarea ha estado acompañando a Álvaro, Luis Fernando, como profesor universitario en ciencias políticas e investigador. En su otra profesión de Comunicador Social ha sido uno de los colombianos que, sin alharacas, y con total independencia, escruta, analiza y ha experimentado en inhóspitos parajes y lugares, la resolución del conflicto, incluso arriesgando su vida. Es fiel testigo de la grandeza de Leyva, amigo incondicional y ejemplo de compromiso independiente por la reconciliación.

En su obra De la paz silenciosa a la voz silenciada, Rosas le propone en su primera parte a Colombia veintiún principios con experiencias, propuestas y realizaciones en sus responsabilidades públicas. Es un convencido de que para salir de la crisis de legitimidad se requiere un cambio de régimen, propuesta que no solo la planteó Álvaro Gómez, también la propuso Luis Carlos Galán, personaje central de esta obra. Álvaro Leyva ha sido el primer colombiano en insistir para que a través de una Asamblea Nacional Constituyente se logren resolver los problemas estructurales en Colombia. En la de 1991, Leyva fue uno de los grandes reformadores, pero es un convencido de que para salir de la crisis actual se debe convocar nuevamente.

La historia del Nuevo Liberalismo, movimiento creado por Luis Carlos Galán es analizado con rigor, su análisis es profundo y nos presenta una visión experimental, por lo que vivió, desde su temprana juventud, episodios desconocidos que nos recuerda.

En su estudio, analiza los intentos por lograr la firma de la paz desde los gobiernos de Carlos Lleras hasta el gobierno de Juan Manuel Santos, el intercambio humanitario, la actitud del primer gobierno de Uribe Vélez y temas reveladores son descritos con total carácter e independencia por haber vivido este compromiso desde el territorio, no desde el escritorio.

Muchos temas desconocidos son llevados en su fina pluma, las chuzadas, las deslealtades, los viajes, las propuestas, las posiciones. Critica con conocimiento de causa la ingratitud con su personaje central de esta obra, Álvaro Leyva, por varios gobiernos y personajes. Rosas nos cuenta su papel en las discusiones de la Ley Estatutaria y de procedimiento, de la JEP, desnuda, e investiga a los enemigos del acuerdo de La Habana con asombroso conocimiento, pone el dedo en la llaga, en muchos episodios que le correspondió experimentar.

Son más de cien subtítulos, que usted, como lector, sabrá apreciar y que son tantos, que es imposible comentarlos a profundidad. Culmina su obra con su experiencia judicial, que no pretende recoger odios, a pesar de la infamia cometida contra él. Plantea casos y propuestas para reformar la justicia que no la hace el Congreso, sí a través de una Asamblea Nacional Constituyente o Constitucional. Ojalá la CIDH revise este caso, la solidaridad nacional a favor de él ha sido maravillosa.

Es un honor para mí prologar esta obra, que con seguridad tendrá en ustedes, amables lectores, un fundamento realista de alguien que, por amor a su patria, a su sueño por una paz completa y con todos, se alcance en Colombia. Los invito a escrutar esta historia escrita por una persona que conozco y puedo dar fe de que, a pesar de las dificultades que ha atravesado, se siente feliz por dejarle una huella a un hermoso país que merece lo mejor. Su caso judicial es muy extraño, ya que la honestidad de Rosas es a toda prueba. Organizaciones internacionales estamos atentas al desarrollo imparcial de este proceso que contiene múltiples contradicciones.

Estoy seguro de que con este trabajo nos llevará a una contribución efectiva al proceso orientado a construir un humanismo de la convivencia que estamos impulsando en la RED Millenni@ con una serie de transiciones y construcción de una nueva racionalidad por una Colombia positiva, lo que nos permitirá comprender la magnitud del cambio a que nos abocamos, y a actuar en consecuencia:

La primera transición nos invita a dejar de ser gestores de problemas sociales y pasar, en cambio, a gestionar riesgos sociales.

La segunda transición nos invita a pasar del conflicto a la búsqueda del consenso social. La unidad es superior al conflicto.

Pasar de ocuparse de los fenómenos negativos a los positivos constituye la tercera transición que debemos abordar.

La cuarta transición nos invita a dejar de ocuparnos de la causalidad de los problemas sociales y pasar al estudio de la interacción social. Todo está conectado

La quinta transición nos invita a ocuparnos del presente de los ciudadanos más que de las propuestas de futuro.

La sexta transición propone ir de un modelo dicotómico del orden social, centrado en el Estado y el Mercado, a uno triádico, Estado, Mercado y Sociedad Civil.

La séptima transición, es aquella que propone colocar a la persona humana en el centro de todas las actividades políticas, económicas, educativas y culturales de la sociedad.

Para terminar, no nos queda más que retomar las palabras del Santo Padre: «Busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza»

¡Buen viento y buena mar!

 

Francesco Vincenti

Ex Representante Naciones Unidas para procesos de Paz.

Coordinador Internacional de la RED Millenni@ por un nuevo humanismo de la convivencia.
Roma - Italia.

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