Catálogo

Poesía

Parezco, entonces no soy

La poesía es peligrosa, pues hay que vivirla. Pero no de cualquier manera —con la ilusión de la seguridad— sino siempre al límite. En el límite de la cognición, en el límite de la existencia, en el límite de otra cosa y en el límite de uno mismo. Sin estar seguro de qué es algo, y mucho menos de quién eres. Imitar lo que ya se ha dicho es fácil. Decir algo que no se pueda decir. Hacer algo que no se pueda hacer —¡ser uno con el mal sin ningún mal adentro! Conquistar el mal sin dejar que te afecte.

Nenad Šaponja

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