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Fin del robo a la identidad literaria: el futuro de las literaturas africanas en las literaturas del mundo

Ngũgĩ wa Thiong’o

 

Hace algún tiempo, más precisamente en mayo de 2015, me hicieron una invitación a Münster, Alemania, para que hablara sobre el gĩkũyũ en la literatura mundial, en el marco de una conferencia sobre ideología en textos y contextos postcoloniales. Estaba muy emocionado porque en los 50 años que llevo escribiendo en mi lengua materna, nunca había sido invitado a hablar específicamente sobre la literatura en esta lengua en ninguna parte del mundo, ni siquiera en mi propio país, Kenia, el hogar de la lengua gĩkũyũ.

Esto me recordaba aquella vez en la famosa Makere Conference of African writers of English Expression de 1962, en la que estando presentes casi todos los escritores africanos publicados del momento, no se habló de la escritura africana en lenguas africanas.

La notable excepción a esta ausencia escandalosa fue la conferencia de Eritrea en el 2000 titulada Against All Odds, donde más de 250 académicos, editores y escritores en lenguas africanas se reunieron para discutir sobre literatura africana en el siglo XXI. Fue en este contexto que se les ocurrió la famosa Declaración de Asmara, en la cual, entre otras cosas, pasaron revista al estado de las lenguas africanas en la literatura, en becas, edición, educación y administración, tanto a nivel continental como global.

Fue una grata sorpresa, incluso para mí, encontrar ahí tantos escritores activos en lenguas africanas, hecho eclipsado por la ausencia virtual de estos escritores en la escena literaria regional, nacional, continental y global. La conferencia celebró la vitalidad de las lenguas y literaturas africanas, observando, con orgullo, que a pesar de todas las probabilidades, por ejemplo su virtual omisión de la escena nacional y global, estas lenguas, en tanto vehículos de comunicación, conocimiento y artes imaginativas, sobreviven y tienen una continuidad escrita hace miles de años.

El colonialismo y el neocolonialismo se convirtieron en uno de los mayores obstáculos para la visibilidad de las lenguas y literaturas africanas. Estas dos fuerzas, en realidad un simple continuum imperial, todavía acechan a África cegando la mente del continente y el mundo a la existencia de las lenguas africanas.

Una especie de macabro ventriloquismo lingüístico, voces africanas terminan vestidas de sonidos europeos. La conferencia Against All Odds identificó la incongruencia profunda en las lenguas coloniales habladas en el continente. Lo que con frecuencia se asumió como literatura africana no era más que un corpus escrito en su mayoría en lenguas europeas, la mayoría de ellas de nuestros conquistadores imperiales. Esto es equivalente a decir que la literatura francesa es aquella que está escrita por gente francesa en japonés, lo cual suscitaría la pregunta: ¿qué pasa con la literatura en francés escrita por gente francesa? ¿Cómo se llamaría esto entonces? La misma pregunta aplica para África: ¿qué pasa con la literatura en lenguas africanas escrita por africanos? ¿Cómo se llamaría?

El hecho es que la escritura africana en lenguas europeas no puede representar propiamente a África en el mundo. África tiene sus propias lenguas que pueden hablar por el continente, así como tantas lenguas europeas pueden hablar por Europa.

Cuando la literatura en lengua europea ostenta el nombre de literatura africana, esto es, estrictamente hablando, un robo de identidad literaria. El robo de identidad literaria es una situación donde la escritura de una comunidad lingüística determinada, ahora en una lengua de sus conquistadores, sustituye a la lengua conquistada, como se vio por primera vez en Irlanda, donde el inglés sustituyó, o robó, la identidad de la literatura irlandesa.

¿Cómo fue que llegamos a este prevalecimiento global del robo de identidad literaria, donde lo que es conocido como literatura africana es lo que está escrito por africanos en lenguas imperiales europeas? Recordarán que no se trata de algún aspecto lingüístico inherente de las lenguas europeas sobre las lenguas africanas. No hay una lengua que sea más lengua que otra. El robo de identidad literaria es el resultado de una deliberada y brutal supresión de lenguas por poderes coloniales para fines deliberados: crear una dependencia mental entre la élite africana y la Europa imperial. ¿Recuerdan la doctrina que Edmund Spenser articuló en su libro de 1596, A View of the Present State of Ireland ? Ahí se ve cómo siempre el conquistador impone su lengua al conquistado, recuerden eso.

En mi libro Descolonizar la mente he referido casos en los que niños africanos fueron golpeados al ser sorprendidos hablando lenguas africanas en las instalaciones escolares. Leche y gloria terminaron asociadas a las lenguas europeas, sangre y más sangre con las lenguas africanas.

Esta práctica persiste en el sistema escolar de gran parte de África. En su libro The Rise of the African Novel, Mũkoma wa Ngũgĩ, profesor en Cornell University, relata su retorno a Kenia en 2017, cuando con orgullo visitó su vieja escuela. Estaba con su esposa, blanca y hablante de inglés norteamericano, la doctora Maureen Burke, y su hija, a quien Mũkoma le viene enseñando gĩkũyũ como complemento de su inglés. Tenía mucha expectativa por que la familia visitara la escuela, la misma que lo formara como futuro intelectual global. Lo primero que lo impactó fue un tablero fijado en la pared que decía que hablar en lengua vernácula en la escuela estaba prohibido. Curiosamente, entre las 29 reglas que rigen la vida estudiantil, la prohibición de la lengua vernácula era la segunda de la lista, prácticamente una prioridad.

¿Se pueden imaginar visitando una escuela en Alemania y encontrar un tablero proclamando agresivamente que el alemán fue prohibido en esa escuela? O, en ese sentido, una escuela en Inglaterra en la que un tablero sentencie que el inglés fue prohibido en las instalaciones de la escuela?

La ausencia de lenguas africanas en el imaginario global no es producto de un problema inherente a ellas sino un resultado del imperialismo, pues encontramos el mismo obstáculo en todas las regiones colonizadas del mundo: la desmesurada relación de poder entre las lenguas imperiales y las lenguas nativas del territorio colonizado. La visibilidad de la lengua imperial está evidentemente construida sobre la invisibilidad de la lengua colonizada. Así, cuando miremos el futuro de la literatura africana en el mundo, debemos enfocar la mirada en la presencia o ausencia de las lenguas africanas en su propio continente y en el mundo.

La caridad empieza por casa: los gobiernos en África deben dejar de criminalizar las lenguas africanas, y en su lugar diseñar políticas que pongan esas lenguas maternas en el centro de sus sistemas educativos. Escribir y publicar en lenguas africanas en el continente es la otra clave. Aunque tener las obras traducidas y publicadas en otras lenguas, incluyendo algunas europeas, es otra clave. La actual situación, en la que premios y reconocimientos se otorgan a la escritura africana bajo la condición o asunción de que los autores escriban y envíen sus obras en inglés, francés o portugués es a lo sumo desmoralizante y perpetúa el mito de que la visibilidad global para África solo es posible a través de las lenguas imperiales.

A mi manera, he tratado de luchar contra el mito imperial: mis novelas Caitaani Mũtharabjainĩ  / Devil on the Cross y Mũrogi wa Kagogo / Wizard of the Crow, escritas en gĩkũyũ, han sido traducidas a gran cantidad de idiomas, incluyendo el inglés. Mi epopeya en gĩkũyũ, Kenda Mũiyũru, publicada en Kenia hace dos años, acaba de salir en inglés como The Perfect Nine. Haber sido escrita en gĩkũyũ no impide su disponibilidad en ninguna otra lengua del mundo. Quizá el mejor ejemplo de visibilidad global es el hecho de que mi cuento/fábula titulado Ituĩka rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga andũ mathiĩ /The Upright Revolution: Or Why Humans Walk Upright. Originalmente encargado por la revista digital Jalada para su proyecto de traducción, el cuento ha sido traducido hasta ahora a unas 94 lenguas en el mundo, entre ellas muchas del continente.

Una comunidad latina de artistas ubicada en Los Ángeles, liderada por Jimmy Centeno, llevó a cabo incluso una interpretación visual del cuento: expusieron el resultado en galerías de Los Ángeles, produciendo un fenómeno que fue posible gracias a la tecnología digital. Pero incluso como libro impreso el cuento ha sido publicado en inglés, sueco, aranés, asturiano, castellano, catalán, euskera, gallego, mandinká, wólof y fulani.

Un segundo ejemplo surge en Cataluña, España. A final de 2019 me informaron que me el gobierno de Cataluña me concedía e XXXI Premi Internacional Catalunya, entre cuyos previos ganadores se encuentran el presidente Jimmy Carter de Estados Unidos, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Bishop Desmond Tutu de Sudáfrica, Nawal El Saadawi de Egipto, Haruki Murakami de Japón y otras luminarias en materia de ciencia, tecnología, literatura y filosofía. El premio fue concedido por el conjunto de mi obra, obra que incluye mis once libros en gĩkũyũ.

Al Premi Internacional Catalunya sigue otro reconocimiento, el Premio de Paz Erich-Maria-Remarque 2019, el cual resaltó de nuevo mi lucha por las lenguas africanas.

Asimismo, cuando las universidades de Yale y Edinburgh me otorgaron doctorados honoríficos, también se refirieron a mi contribución a la lucha por la igualdad de lenguas. Añadiré otros casos que están en la senda del futuro. Una vez más Alemania marca el paso: en junio de 2018 fui invitado a Münster, Heildelberg y Köln, donde leí mis poemas en gĩkũyũ, acompañado de un lector de sus respectivas traducciones en alemán. El culmen del tour de lecturas ocurrió en Berlín, en la conferencia del Interweaving Performance Cultures, en la Universidad Libre, donde hicimos una lectura de los poemas en gĩkũyũ, alemán, inglés y yoruba. En todos los casos la recepción fue un estruendoso aplauso. Se hicieron representaciones multilingües por Jalada en África oriental e incluso en Princeton en un evento organizado por el profesor Simon Gĩkanndi. Y hoy me emociona saber que una representacion teatral inspirada en mi novela Wizard of the Crow, cuyo título en gĩkũyũ fue originalmente Mũrogi wa Kagogo, se llevará a cabo en Berlín.

Otro caso notable de representacion multilingüe tuvo lugar en 2019 en el Festival Internacional de Manchester, Inglaterra. Una organización llamada Studio Creole tenía una representación teatral de cuentos provenientes de siete diferentes lenguas del mundo, incluida mi obra en gĩkũyũ Nyambura and the Multi-colored Bird. Los tres días de nuestra representación el teatro estuvo a más no poder.

Lo que fue excepcional respecto al premio de Cataluña, creo, fue el hecho de que para la ceremonia, el gobierno de Cataluña me pidió expresamente que pronunciara mi discurso de aceptación en gĩkũyũ. El evento completo, incluyendo mi discurso de aceptación, fue transmitido por la televisión nacional con subtítulos en catalán. El hecho de que mi discurso de aceptación hubiera sido en gĩkũyũ fue lo más mencionado en las noticias sobre el premio, con los medios de comunicación hablando durante semanas al respecto. En síntesis, lo que hizo el gobierno de Cataluña con este acto fue dar visibilidad global a la lengua gĩkũyũ en la literatura.

Los casos citados anteriormente muestran las posibilidades para un despertar global de las lenguas. El proyecto de traducción Jalada, bajo la dirección de Munyao Kilolo, ha mostrado el camino a seguir para la literatura y las lenguas africanas en el mundo. Así mismo, esta serie de reconocimientos internacionales. Hay muchos otros esfuerzos surgiendo tanto en como al exterior de África. Está la movida editorial y de escritura en Hausa, Nigeria, o las múltiples apuestas idiomáticas en Sudáfrica, o el trabajo de Mũkoma wa Ngũgĩ, quien junto con otros inició el Premio Cornell-Mambati Kiswahili, o Kadija Sesay y su Festival Mboka en Gambia, o el trabajo de Boubakar Boris Diop, el escritor senegalés que ha emprendido una aventura editorial publicando traducciones al wólof; cuenta también el gran número de autopublicaciones en todo el continente.

Con todo eso, me parece que el futuro de la literatura africana se asienta en la literatura en lenguas africanas, un futuro en el que ya estamos pero necesita consolidarse para alcanzar el completo florecimiento de un futuro que, arraigado en las lenguas africanas, entre en conversación con todas las demás lenguas de la tierra.

Las lenguas imperiales darán una lucha a diente con uña y dinero para bloquear o restar impulso al despuntar de ese futuro. No pueden renunciar a la jerarquía cuya cúspide está ocupada por ellos. Pero yo digo: déjennos luchar a todos contra la relación entre lenguas en términos de jerarquía y luchar más bien por una relación de red en iguales  condiciones de toma y dame. Hacerlo de este modo asegurará una productiva y saludable conversación a escala mundial entre lenguas y culturas para el beneficio de lo humano.

Gracias.

 

 

 

Discurso pronunciado por Ngũgĩ wa Thiong’o el pasado 12 de octubre durante la apertura de la Feria del Libro de Fráncfort 2020.
Nuestro especial agradecimiento a Barbara Caldwell, al maestro Ngũgĩ y a la FBM por permitirnos traducir y publicar estas palabras tan necesarias.
Fotografía: Daniel Anderson
Traducción del inglés: Felipe González

 

 

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